sábado, 22 de mayo de 2010

EDIFICIO


Ana García Bergua

Editorial: Páginas de Espuma - Voces

1ª edición de octubre de 2009

Género: Relatos

ISBN: 978 84 8393 041 0

147 páginas


Una anciana platónicamente enamorada de su vecino. Un chico que viene y va al supermercado del barrio porque sus padres celebran una fiesta mientras en la planta baja hay un velatorio. Un militar que vive con su mujer, a la que no deja que nadie vea, y su curiosa empleada del hogar. La familia conocida como los alemanes que habitan un piso minúsculo que comparten, además, con un enorme perro. El señor que se niega a abrir los ojos. La pareja que busca el placer jugando al escondite. El señor que convive en feliz bigamia con dos señoras… Y así hasta quince vidas diferentes que tienen lugar en quince pisos de un edificio de apartamentos.

Dentro de cada casa hay un mundo insospechado y en el interior de este Edificio hay quince universos poblados por personajes que a veces no son lo que parecen y que, casi siempre, guardan secretos inconfesables o rarezas que los hacen dignos protagonistas de este libro de relatos. Con la paciencia de Jeff, aquel fotógrafo al que Hitchcock convirtió en resignado voyeur en su ventana indiscreta, la autora de este libro observa o, más bien imagina, la vida de los habitantes de este bloque de pisos. Como una vecina más, que todo lo sabe y todo lo ve, se adentra en la vida y las rarezas de sus convecinos. Entra en sus vidas y nos mete en ellas, como si los observáramos a través de la cerradura.

Algunas de esas vidas son bien sencillas y nos da la sensación de que podrían ser la nuestra propia. Otras son tan extrañas o sorprendentes que nos hacen preguntarnos cuántos de nuestros vecinos podrían ser sus protagonistas. Tampoco hay que pasar por alto los guiños humorísticos de la autora que a veces rozan la sátira y las pequeñas pinceladas surrealistas que salpican aquí y allá este libro. La extensión de estas quince historias varía, no están sujetas a convencionalismos ni normas tal vez porque, como dice la propia autora, le “gusta ver la página como una extensión sin límites”. Los finales, muchas veces abiertos, son como sugerencias que permiten que el lector active su imaginación y se meta aún más en el cuento.

Historias de la vida cotidiana que tienen como eje vertebrador un edificio cualquiera que bien podría ser el nuestro y que, en ocasiones, interaccionan entre ellas. Una mirada penetrante que nos abre las puertas cerradas de cada apartamento pero que también nos lleva a entrar en el interior de cada personaje. Una imaginación perversa que hace que lo cotidiano devenga extraordinario.

http://libros2.ciberanika.com/desktopdefault.aspx?pagina=/letras/G/p05425.ascx

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